Un brazo de monitor es probablemente la mejora ergonómica con mejor relación precio-resultado: liberas la mesa y colocas la pantalla exactamente a la altura de los ojos. Antes de comprar uno, comprueba cuatro cosas.
1. Anclaje VESA
En la parte trasera del monitor debe haber cuatro agujeros roscados en cuadrado: 75 x 75 mm o 100 x 100 mm. Si no los tiene, existen adaptadores para algunos modelos, pero no para todos.
2. Peso del monitor
Los brazos de gas trabajan en un rango (por ejemplo, de 2 a 9 kg). Si el monitor pesa menos que el mínimo, el brazo tenderá a subir; si pesa más, bajará. Busca el peso del monitor sin peana en su ficha técnica.
3. Tipo de mesa
La abrazadera necesita un borde libre de entre 1 y 9 cm de grosor y un tablero macizo. En mesas de aglomerado fino o de cristal recomendamos una placa de refuerzo bajo la abrazadera para repartir la presión.
4. Espacio detrás de la mesa
Si la mesa está pegada a la pared, comprueba que el brazo puede plegarse sin chocar. Normalmente necesitas unos 10 cm libres.
Instalación en 15 minutos
- Fija la abrazadera al borde trasero de la mesa y aprieta a mano y luego un cuarto de vuelta con la llave.
- Atornilla la placa VESA al monitor con el monitor boca abajo sobre una toalla.
- Engancha el monitor al brazo.
- Ajusta la tensión del muelle de gas hasta que la pantalla se quede quieta en cualquier posición.
- Pasa los cables por los canales del brazo.
La altura correcta
El borde superior de la pantalla debe quedar a la altura de los ojos o ligeramente por debajo, a un brazo de distancia. Con dos monitores, coloca el principal justo delante y el secundario ligeramente girado hacia ti.


